Descripción
Luna roja: novelas de la guerra, de Concha Espina, se publicó en 1939, en plena Guerra Civil española; desde entonces no se había vuelto a editar hasta ahora que lo rescata Ediciones 98. Concha Espina escribió a escondidas los relatos contenidos en Luna roja durante su cautiverio santanderino en la guerra a la par que componía Diario de una prisionera y Retaguardia. El primer relato versa sobre la revolución de Asturias de 1934. Otro de ellos está situado en el Madrid de las semanas anteriores a la contienda. La Guerra en los pueblos de Santander ocupa los tres últimos relatos, protagonizados, repectivamente, por la hija de un pastor y un minero, la mujer de un veraneante encarcelado y una contrafigura de la propia escritora prisionera, este último con un acentuado carácter autobiográfico. Debido a su proverbial independencia la escritora sufrió cautiverio durante la Guerra Civil e incluso fue conducida a diversas checas donde estuvo a punto de ser asesinada.
Escribió estas novelas a escondidas durante su reclusión forzosa con un grupo de mujeres en su casa de Luzmela (Santander). Ofrecen un magnífico fresco de los trágicos acontecimientos que se vivieron en Asturias, Madrid y en las zonas rurales cántabras. Está escrito «en el vértigo de los peligros y la locura de la esperanza», según la propia Espina. Estamos, pues, ante el conmovedor testimonio novelado de una mujer sobre la Guerra Civil española, unos de los escasos relatos femeninos sobre la situación de las mujeres durante el conflicto fratricida; el de una mujer que fue la primera española que logró vivir con la escritura y resultó candidata en varias ocasiones al Premio Nobel de Literatura. Estos relatos son pues auténtica memoria histórica de una testigo presencial que vivió y sufrió la guerra.
Concha Espina (1869-1955) fue la primera mujer española que, gracias a su gran fuerza de voluntad y acendrada personalidad, consiguió vivir de sus escritos y, con ellos, sacar adelante a sus cinco hijos por sí sola. Sus obras y artículos periodísticos son fiel reflejo de su notorio humanismo e interés por mejorar la situación de las mujeres y de los desfavorecidos. Defendió el sufragio femenino y el divorcio, siendo de hecho una de las primeras mujeres divorciadas en la Segunda República, con la asistencia jurídica de su amiga Clara Campoamor. En las tertulias literarias que celebraba en su casa madrileña participaron, entre otros artistas y escritores, Federico García Lorca y José Antonio Primo de Rivera. Sus obras fueron traducidas al francés, inglés, alemán, italiano, sueco, etc. Gozó de un gran prestigio internacional que la llevó a ser propuesta en tres ocasiones al Premio Nobel de Literatura desde Suecia, Francia y Estados Unidos de América. En ese último país impartió ciclos de conferencias y fue nombrada vicepresidenta de la Hispanic Society de Nueva York por su amigo y admirador Archer Huntington. Dado que siempre manifestaba de manera independiente sus opiniones públicas sufrió cautiverio durante la Guerra Civil española e incluso fue conducida a diversas checas donde estuvo a punto de ser asesinada. Ediciones 98 inicia la recuperación de esta escritora con su Diario de una prisionera, Luna roja y Retaguardia: Imágenes de vivos y muertos, y continuará con la publicación del resto de títulos de su pentalogía sobre la Guerra Civil española: Las alas invencibles y Princesas del martirio.
Prensa
Una prisionera candidata al Nobel llamada Concha Espina. Eloi Xermán. La Razón
Concha Espina: testimonio de guerra desde el bando franquista. Andrea Aguilar. El País
La Mañana de Andalucía, de Canal Sur. Jesús Vigorra
El testimonio de Concha Espina como «prisionera» en la Guerra Civil inicia su rescate. Alfredo Valenzuela. EFE





